Las campanas doblan por ti

Por quién doblan las campanas

“Ningún hombre es una isla entera por sí mismo.
Cada hombre es una pieza del continente, una parte del todo.  Si el mar se lleva una porción de tierra, toda Europa  queda disminuida, como si fuera un promontorio, o la casa de uno de tus amigos, o la tuya propia.
Ninguna persona es una isla; la muerte de  cualquiera me afecta, porque me encuentro unido a toda la humanidad; por eso, nunca preguntes por quién doblan las campanas; doblan por ti.”

JOHN DONNE

Hace casi un año leí una novela que no podía entender del todo, la historia de Roberto Jordan y de los demás personajes que se involucran en una historia de una guerra.
Quién ha leído a Ernest Hemingway sabe que es un hombre con demasiados detalles en su narrativa, qué puedes imaginar exactamente cómo era el lugar dónde se dan las situaciones de cada hombre, y qué también es válido repetir más de dos veces una sola palabras  para poder comprender a qué necesidad se tiene a referirnos a algo en particular.
Y acordándome de aquel poema de John Donne quise retomar el libro que ya con varios meses había dejado  y leer las páginas que había subrayado. Leer de nuevo el final y poder sentir esa extraña combinación de satisfacción, miedo y angustia por María, pero al final comprender lo que significaban las palabras de aquellas últimas páginas.
[“Ahora tu y yo somos uno. ¡Tienes que sentirlo!...”]

No alejada totalmente de la realidad, está pendiente la situación qué hace poco sucedió no solo en un lugar del país, sino en toda una nación. Evento que no se justificara de ninguna forma y que la justicia podría perseguir hasta el último rincón de casas que llevan un precio mayor a 113 millones de pesos.

Mientras que en las noticias escuchamos que se han quemado puertas de edificios importantes, que si salen los granaderos, que si los hijos de ciertos políticos nos llaman “prole” o “nacos”, una guerra interior se cubre sin que nosotros estemos enterados.

Cuando la rendición de informe del Sr. Karam hizo más famosa su frase  #yamecanse que la importancia de lo que realmente  ocurre en el país con unos cuantos estudiantes que seguramente no se cansaban tan fácil de pedir mejores condiciones, podemos entender que no solo son hechos  alejados de nosotros, que no estamos  leyendo una novela y que no somos solamente parte de un discurso que nos dicen en reuniones o en noticias.


Podrían pasar 72 años en tranquila calma y conformidad, o podrían pasar 72 horas en una lucha intensa y continua que nos ha de  hacer crear conciencia y entender que es por nosotros por quién doblan las campanas

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